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Regreso triunfal: científicos del Conicet vuelven al país tras histórica expedición submarina

La expedición Talud Continental IV, integrada por biólogos y geólogos marinos del Conicet, se llevó a cabo en el Cañón Submarino de Mar del Plata, a 300 kilómetros de la costa bonaerense.

Regreso triunfal: científicos del Conicet vuelven al país tras histórica expedición submarina

La expedición Talud Continental IV, integrada por biólogos y geólogos marinos del Conicet, se llevó a cabo en el Cañón Submarino de Mar del Plata, a 300 kilómetros de la costa bonaerense.

Entre aplausos, vítores y una notable emoción, el Grupo de Estudios del Mar Profundo de Argentina (GEMPA) desembarcó este martes en el puerto de Buenos Aires, marcando el cierre de una misión científica que capturó la atención de cientos de miles de personas.

La expedición Talud Continental IV, integrada por biólogos y geólogos marinos del Conicet, se llevó a cabo en el Cañón Submarino de Mar del Plata, a 300 kilómetros de la costa bonaerense. A bordo del buque Falkor, perteneciente al Schmidt Ocean Institute, los investigadores recorrieron y registraron en tiempo real los fondos marinos con el robot submarino (ROV) SuBastian, un equipo de última generación que transmitió imágenes de altísima calidad a través de YouTube.

El impacto fue inmediato: la transmisión más vista —realizada el 21 de julio, a 2.500 metros de profundidad— alcanzó 949.000 visualizaciones, pulverizando el récord anterior del instituto, de poco más de 800 espectadores simultáneos. “Nuestro objetivo era llegar a mil, y terminamos multiplicando esa meta por mucho. Fue una sorpresa enorme”, relató Daniel Lauretta, jefe de la expedición.

El entusiasmo no se limitó a la comunidad científica. Niños y niñas de todo el país enviaron dibujos inspirados en las criaturas marinas, entre ellas la popular “estrella culona” y las curiosas “batatas”, mientras seguían cada transmisión en vivo como si se tratara de una serie de aventuras. “Lo más lindo fue la interacción con la gente. Todos nos íbamos sorprendiendo al mismo tiempo. Esa conexión hizo que valiera la pena cada hora a bordo”, aseguró Lauretta.

Ahora, el equipo afronta meses de trabajo en laboratorio, donde analizarán las muestras recolectadas e identificarán especies, algunas nunca vistas en expediciones anteriores. No se descarta que, más adelante, parte del material pueda exhibirse en el Museo Argentino de Ciencias Naturales o en espacios educativos.

Para los investigadores, el convenio entre el Conicet y el Schmidt Ocean Institute fue clave para mostrar en vivo la riqueza de la fauna marina argentina. “La diversidad y belleza que vimos es impresionante. Creíamos que era una fauna poco abundante y nos encontramos con un mundo increíblemente vivo”, resumió Lauretta, quien, entre risas, confesó que quiere una remera con la imagen de la famosa estrella de mar.

Aunque el futuro de nuevas expediciones dependerá de los recursos disponibles, el balance es unánime: la misión no solo exploró las profundidades del Atlántico, sino que también acercó la ciencia a miles de hogares, inspirando a la próxima generación de exploradores del mar.

Fuente: El Observador.

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