
Apuestas online: la evidencia que interpela escuelas y familias
Uno de los datos más contundentes expone una marcada brecha de género, en la categoría “de riesgo”, se ubicó el 37,2% de varones y 5,3% de las mujeres.
El avance de las apuestas online entre adolescentes dejó de ser una sospecha para convertirse en un dato medible. Un estudio de la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC) reveló que 19% de la población estudiantil evaluada en siete escuelas secundarias de esa ciudad presenta indicadores de riesgo o juego problemático.
La cifra no describe una mayoría, sin embargo tampoco puede ser considerada marginal. Representa a casi uno de cada cinco jóvenes en los últimos años del secundario.
La investigación, titulada “Predisposición al juego problemático en adolescentes: evidencia desde la economía experimental y conductual”, fue desarrollada por el Laboratorio de Economía Aplicada de la UNRC y utilizó protocolos de economía experimental.
A diferencia de los relevamientos basados en encuestas de opinión, el estudio observó decisiones reales bajo incentivos y condiciones controladas, con criterios de rigor cuantitativo y estándares comparables a nivel internacional. La muestra incluyó a 297 alumnos.
Uno de los datos más contundentes expone una marcada brecha de género, en la categoría “de riesgo”, se ubicó el 37,2% de varones y 5,3% de las mujeres. En términos relativos, la incidencia en varones resultó seis veces mayor.
Una de las conclusiones más relevantes desplaza un prejuicio frecuente: no se detectaron diferencias estructurales fuertes en impulsividad general entre adolescentes con y sin riesgo. El foco, entonces, no debiera centrarse en una supuesta “generación más impulsiva”, sino en el entorno digital.
Alta exposición a estímulos permanentes y facilidad de acceso a plataformas de apuestas configuran un ecosistema que potencia conductas problemáticas.
El estudio identificó, además, matices vinculados con el contexto familiar. La menor incidencia de riesgo apareció cuando la madre poseía educación superior completa, mientras que los mayores niveles se registraron en categorías donde existía menos claridad sobre el entorno educativo del hogar.
El desafío interpela a autoridades educativas, padres y sistema de salud. Las escuelas necesitan herramientas pedagógicas que incluyan alfabetización digital crítica y prevención específica sobre apuestas online. Las familias requieren información clara y espacios de diálogo que permitan reconocer señales tempranas. El sistema sanitario debe incorporar protocolos de detección y abordaje oportuno de conductas adictivas emergentes.